sábado, 20 de noviembre de 2010

Están los que usan siempre la misma ropa, están los que se llevan amuletos, los que hacen promesas, los que imploran mirando el cielo, los que creen en supersticiones, los que le pagan a los árbitros. Y están los que siguen corriendo cuando les tiemblan las piernas, los que siguen jugando cuando se acaba el aire, los que siguen luchando cuando todo parece perdido, como si cada vez fuera la ultima vez, convencidos de que la vida misma es un desafio. Sufren. Pero no se quejan, porque saben que el dolor pasa, el sudor se seca. Pero hay algo que nunca desaparecerá: la satisfacción de haberlo logrado a pesar de todo lo que tuvieron en contra, árbitros que cobran mal, una 5 que corre demasiado, peleas y un gol en contra, además de todas las otras cosas. Pero lo que los hace diferentes es su espíritu. La determinación de alcanzar la cima. Una sima a la que no se llega superando a los demás, sino superándose a uno mismo.




Vamos séptima carajo, que NADIE nos va a sacar esa sonrisa infinita. Mañana a dejar la vida en la cancha, nosotras podemos. No se olviden que el que ríe ultimo, ríe mejor.

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