lunes, 20 de diciembre de 2010

Mientras tanto, este mundo gira y gira sin poderlo detener y aquí abajo unos cuantos nos manejan como fichas de ajedréz. No soy la clase de idiota  que se deja convencer, pero digo la verdad, y hasta un ciego lo puede ver. Si a falta de ocupación o de excesiva soledad Dios no resistiera más  y se marchara a otro lugar, sería nuestra perdición,  no habría otro remedio más que adorar a Michael Jackson,  a Bill Clinton o a Tarzán. Es mas difícil ser rey sin corona que una persona más normal, pobre de Dios que no sale en revistas, no es modelo ni artista de familia real.

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