martes, 22 de febrero de 2011

 .
.
.
No, no intentes disculparte. No juegues a insistir, las excusas ya existían antes de ti. No, no me mires como antes, no hables en plural. La retórica es tu arma más letal. Voy a pedirte que no vuelvas más, siento que me dueles todavía aquí adentro. Y que a tu edad sepas bien lo que es, romperle el corazón a alguien así.

No hay comentarios:

Publicar un comentario